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Cuidar la piel en otoño |
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No
olvides que la piel también tiene memoria. Realiza
siempre movimientos circulares y ascendentes en el masaje Una
acción fundamental a la vuelta del veraneo es la exfoliación de las células
muertas de la piel. Pero esto que parece una acción tan simple
presenta, sin embargo, bastante complejidad en su realización:
exfoliantes demasiado agresivos o perjudiciales para tipos concretos de
piel pueden provocarnos desde comunes alergias cutáneas a la
sensibilización crónica de esa capa dérmica, especialmente en el
rostro. Por ello, a continuación ofrecemos las líneas básicas que se
han de tener en cuenta a la hora de exfoliarse si se desea cuidar la
piel a la vez que llevar a cabo su completa renovación. La
exfoliación es básicamente una limpieza profunda que se ha de efectuar
con suavidad y que proporciona múltiples beneficios físicos e,
incluso, mentales, dada la relajación que produce. Los productos
exfoliantes se deben aplicar en la piel humedecida mediante un ligero
masaje, realizado siempre con movimientos circulares en la zona del
vientre, caderas y glúteos, y con movimientos ascendentes en las
extremidades, prestando especial atención a las zonas más secas y
ásperas como codos, rodillas... Mediante este masaje, el producto
exfoliante permite la salida de todos los principios activos
contenidos en él. Con
una exfoliación regular de nuestra piel se previene el envejecimiento
cutáneo, activándose la circulación sanguínea; además, se
desintoxica la epidermis eliminando las células muertas y otras
impurezas que se depositan en nuestro organismo, principalmente en los
meses fríos, debido a la alimentación y a que el organismo no cuenta
con la baza de la sudoración en la eliminación de toxinas. Por otra
parte, eliminar esa capa de células e impurezas permite una mejor
oxigenación de las células y proporciona inmediatamente una piel suave
y transparente. También
conviene recordar que la exfoliación es un remedio imprescindible para
igualar el tono de la piel y luchar contra la inevitable descamación
que se produce cuando el bronceado desaparece. Y éste no es un
tratamiento, como se suele pensar, típicamente femenino, sino que es
igual de necesario en los hombres, cuya piel, si acaso más gruesa y
resistente, acumula las mismas impurezas sobre sí. |
Otros
de los efectos de los llamados peelings
es el alisamiento de los poros cutáneos, oxigenar, limpiar en
profundidad, etc. Es esta acción además un paso imprescindible antes
de la aplicación de una mascarilla, del tipo que sea, y, sobre todo, si
ésta es hidratante o nutritiva, y no de limpieza. La piel que renace
tras esa exfoliación se hallará más preparada para recibir
cualquier tratamiento de belleza, además de haber recibido un agradable
masaje. En
relación a su frecuencia, hay que decir que, si bien en verano la
exfoliación puede realizarse una vez por semana, en invierno este plazo
se puede alargar a quince días en las pieles más finas o secas, o cada
diez días en las que presenten mayor resistencia o sean
fundamentalmente grasas o mixtas. De todas formas, cada piel es un mundo
propio y nadie mejor que uno mismo es capaz de evaluar sus necesidades. Los
exfoliantes más habituales son los llamados mecánicos, de uso
generalizado, y que se pueden aplicar en pieles de todo tipo. Los químicos,
por su parte, son inestimables por su capacidad para alisar la piel,
iluminarla, eliminar manchas... De todas formas, tanto químicos como físicos,
los exfoliantes producen un efecto renovador de estimulación metabólica,
ya que cuando la capa cutánea se llena de células muertas, el
organismo tiene que dedicar parte de sus funciones a esta eliminación
celular; mientras que si le libramos de esta ardua tarea, se podrá dedicar
a otras acciones. Este punto crece en importancia desde los 25 años en
adelante, ya que es a partir de esa edad cuando la renovación celular
se ralentiza y la producción de células es menor y más lenta. Los
distintos productos exfoliantes se presentan en forma de gel o crema y
contienen diminutos gránulos de diversas texturas y tamaños, que al
aplicarlos sobre la piel húmeda son los encargados de facilitar su
limpieza, eliminar las células muertas, limar las rugosidades y
revitalizar la piel. Todos ellos llevan incorporados elementos
emolientes y suavizantes, proporcionando así un auténtico confort al
terminar el tratamiento. Por
otra parte, todos los exfoliantes corporales se eliminan con agua, por
lo que se aplican generalmente durante el baño o la ducha, sin que
puedan ser confundidos con los geles de baño o los desmaquillantes o
geles limpiadores. Es
importante también desensibilizar la piel del rostro, principalmente,
tras la aplicación del producto exfoliante con la aplicación de un
agua termal. Estas aguas específicas y con propiedades minerales de
extraordinario valor se comercializan principalmente a través de
esprays en muy diversos tamaños: desde los creados específicamente en
verano para el transporte a la playa o a la piscina, a otros de mayores
dimensiones y que resultan más rentables económicamente. Si bien,
marcas específicas de perfumería, como Biotherm, han comercializado ya
sus propias aguas termales, las más controladas dermatológicamente son
las exclusivas de venta en farmacia o parafarmacia, tales como Avene, La
Roche-Posay, Vichy (del manantial catalán de mismo nombre)... Estas aguas se aplican mediante spray, dejándolas actuar durante unos instantes y retirando el sobrante con un pañuelo. Como paso último y fundamental de este proceso se encuentra la aplicación de una crema nutritiva y protectora, que será absorbida perfectamente por esa piel recién renovada y purificada. |