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Salud
y Belleza a través del
Olor
El
uso de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas para
mejorar la calidad de vida es lo que se conoce como aromaterapia. Desde
hace siglos, el hombre ha utilizado el “alma” de este tipo de
vegetales para estimular al organismo frente a ciertas enfermedades,
dolores o estados de ánimo. En el plano de la belleza, cada día se
descubren nuevas aplicaciones y hoy se recomiendan para combatir desde la
celulitis hasta dermatitis o eczemas.
La
aromaterapia es una técnica que el hombre ha empleado durante siglos para
mejorar la salud y el aspecto físico. A través de la inhalación o la
absorción por la piel de aceites esenciales se obtienen no sólo
importantes beneficios terapéuticos sino también cambios mentales y de
humor. Los efectos se notan rápidamente. Tanto si se aplican directamente
sobre el cuerpo como si son absorbidas a través de los pulmones, las moléculas
de estos aceites son recogidas velozmente por los órganos y sistemas del
cuerpo.
Pero
antes de lanzarte al empleo de la aromaterapia, debes saber que cada
aceite tiene sus propiedades curativas específicas por lo que actúan de
diferente manera sobre el cerebro. Por lo tanto, a la hora de escoger una
esencia hay que conocer los efectos de cada una para elegir la más
adecuada a nuestro problema. Además, debido a su alta concentración, los
aceites esenciales deben utilizarse disueltos en otras bases aceitosas,
excepto los extraídos del árbol del te y la lavanda, y, en todo caso,
hay que seguir muy bien las instrucciones en cuanto a la cantidad que hay
que aplicar o inhalar.
LA
MEJOR SOLUCIÓN
Aquí
os exponemos las principales indicaciones de los aceites esenciales:
Albahaca:
calambres.
Árbol
del te: acné.
Benjui:
artritis, articulaciones, dermatitis, catarros y resfriados.
Bergamoto:
eczemas.
Caléndula:
articulaciones.
Ciprés:
mala circulación.
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Enebro:
reumatismos, celulitis, resaca, dermatitis, eczemas y dolores musculares.
Eucalipto:
reumatismos, bronquitis, catarros, resfriados y dolores musculares.
Geranio:
dermatitis y eczemas.
Hamamelis:
mala circulación.
Hinojo:
estreñimiento, celulitis y resaca.
Hisopo:
bronquitis.
Lavanda:
articulaciones, dermatitis, eczemas y dolores musculares.
Lemongras:
calambres.
Manzanilla:
artritis.
Mejorana:
reumatismos y calambres.
Pimienta
negra: catarros y resfriados.
Romero:
artritis, articulaciones, reumatismos, celulitis, resaca, dolores
musculares y estreñimiento.
Salvia:
artritis, celulitis, resaca y dolores musculares.
Sándalo:
bronquitis.
Para
relajarnos debemos optar por el amaro, cedro, ciprés, clavel, enebro, gálbano,
mandarina, manzanilla, mejorana, mirra, rosa o sándalo.
Para
estimularnos emplearemos angélica, clavo, canela, elemí, eucalipto,
hinojo, jengibre, lima, menta, naranja, pimienta negra, pino, pomelo o
romero.
Como
antidepresivo se puede utilizar albahaca, amaro, bergamota, clavel,
geranio, incienso, jazmín, lavanda, lima, limón, mandarina, manzanilla,
naranja, pachuli, pomelo, rosa o sándalo.
Buenos
afrodisíacos son el amaro, angélica, canela, cardamomo, cilantro,
clavel, clavo, gálbano, ylang-ylang, jazmín, jengibre, nerolí, pachuli,
romero, rosa o sándalo.
Entre
los estimulantes de la mente se encuentran la albahaca, cardamomo,
cilantro, eucalipto, menta, pino y romero.
Si
queremos podemos combinar varios aceites para obtener así mayores
beneficios. Por ejemplo, el anís junto con el eucalipto, orégano y
comino estimula y reanima y si al pachuli le añadimos manzanilla,
geranio, lavanda y rosa favorece el funcionamiento de casi todos los órganos
internos del cuerpo.
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