Fobia al peso

Los trastornos alimentarios son enfermedades devastadoras que se producen por la interacción de diversos factores: trastornos emocionales y de la personalidad, presiones familiares, sensibilidad genética o biológica, vivir en una cultura con sobreabundancia de comida y obsesión con la delgadez... En una sociedad como la actual, donde se sobredimensiona la estética corporal, el binomio "anorexia-bulimia" ha adquirido una expansión alarmante. Ambas enfermedades son los trastornos alimentarios más frecuentes y gozan de un común denominador claro y preciso: la búsqueda desenfrenada de la delgadez como medio para alcanzar el éxito y la aceptación social.

El actual modelo de cuerpo ideal es inaccesible para la gran mayoría de las mujeres e incompatible con una buena salud. Una dieta aparentemente "inocente" puede hacer ingresar a una persona predispuesta en la peligrosa pendiente de la anorexia. Cuanto más tiempo transcurre, más difícil es detenerse y es mayor la probabilidad de que queden secuelas irreversibles. Se calcula que una de cada 1.000 mujeres de entre 16 y 18 años de edad padecen bulimia y cada año mueren en el mundo alrededor de 1.000 mujeres a causa de la anorexia.

¿Quién está predispuesto?

El perfil general en el que se enmarcan los pacientes con trastornos alimentarios es el siguiente:

  • Mujer.

  • Edad entre 13 y 24 años.

  • Con antecedentes familiares.

  • Convivir con una familia preocupada en exceso por la imagen y la apariencia.

  • Ser un joven estudioso, aplicado, promedio excelente.

  • Ser altamente perfeccionista y trazarse metas elevadas en la vida.

  • Haber experimentado un desarrollo precoz en la infancia.

  • Practicar en exceso determinadas actividades físicas como: ballet, gimnasia rítmica, natación sincronizada...

  • Llegar a la pubertad con sobrepeso.

Bulimia

La bulimia es un trastorno alimentario más común que la anorexia y describe un ciclo de:

1.Ingestión compulsiva y excesiva.

2.Vómitos.

Esta enfermedad suele comenzar en la adolescencia cuando las jóvenes, obsesionadas con la pérdida de peso, llevan a cabo dietas tan restrictivas que fracasan en el intento y reaccionan comiendo de manera exagerada. A continuación, toman laxantes, pastillas para la dieta o medicamentos para reducir los líquidos o inducir el vómito, con el objetivo de anular la última toma de comida. Llegadas a este punto, unas pacientes se convierten en anoréxicas y otras entran en el ciclo bulímico antes descrito volviendo a la dieta severa. Las pacientes diagnosticadas con bulimia tienen cerca de catorce episodios de ingestión compulsiva-vómitos por semana.

Anorexia

La anorexia es un estado de autoinanición al que se llega a través de una dieta muy severa o vómitos. Esta enfermedad conduce a la reducción del peso corporal normal desde un 15 % hasta un máximo del 60 %. Las circunstancias que conducen a repulsar la comida son:

1. Temor abrumador al exceso de peso.

2. Imagen distorsionada del propio cuerpo.

Incluso cuando las pacientes anoréxicas están excesivamente delgadas siguen convencidas de que padecen sobrepeso. La mitad de ellas restringen severamente sus dietas y se conocen como anoréxicas restrictoras; la otra mitad son las pacientes anoréxicas bulímicas que consiguen adelgazar a través del vómito.

Aunque ambas clases son graves, el tipo bulímico es el más dañino ya que impone un estrés adicional a un cuerpo que se encuentra desnutrido. El tabaco y el ejercicio compulsivo son otros riesgos que a menudo confluyen en esta enfermedad.

¿Cómo recuperarse?

Los procesos a seguir para tratar la anorexia y la bulimia son múltiples por que cada caso requiere una adaptación particular considerando la complejidad de las situaciones y de los vínculos interpersonales. Así, en una anorexia severa y descompensada (deshidratación, shock, arritmias cardíacas) priman las medidas terapéuticas tendientes a conservar la vida. Y una vez recuperado el paciente se implementan las restantes medidas de apoyo.

Dado que los trastornos alimentarios son de origen multifactorial se suelen aplicar distintas disciplinas para abordar la problemática en todos sus aspectos. La mayoría de los pacientes son tratados con un común denominador: su recuperación mediante la reeducación nutricional y el abordaje de aquellos conflictos psicológicos que desencadenaron las alteraciones en la conducta alimentaria.