En
la mayoría de los casos, la belleza del pecho depende más de los
cuidados y la atención que se le preste que de la generosidad de
la naturaleza. Una
mujer puede tener un pecho precioso por constitución pero si no se
preocupa por su belleza puede volverse fláccido y perder su apariencia o a la inversa. Si quieres mejorar tu aspecto “delantero”
sin recurrir a la cirugía, te proponemos los mejores ejercicios para
conseguirlo.
El busto es una de las partes del cuerpo femenino más atractivas y
femeninas y en la mayoría de las ocasiones no cuenta sólo el tamaño.
La belleza del mismo está más que en su tamaño en que sea y bien moldeado.
Para
recuperar la firmeza o evitar la flacidez sólo es necesario realizar los siguientes ejercicios tres veces a la
semana y seguir unas indicaciones generales. Así podrás
exhibir un escote perfecto sin necesidad de pasar por el quirófano ni
recurrir a la ropa interior con relleno.
RECOMENDACIONES
PREVIAS
Evita los baños calientes y cuando te duches procura hacerlo con agua
que no esté demasiado caliente y acaba aplicando agua fría sobre la
zona del busto. Si al principio no resistes la aplicación del agua fría
quizás se deba a que la temperatura del agua que previamente has
utilizado sea demasiado alta. Bájala un poco y prueba a ducharte ahora.
En este caso no te eches agua fría cuando vayas a finalizar, es mejor
que vayas cerrando gradualmente el grifo del agua caliente.
En el mercado hay muchos productos que te pueden ayudar: desde geles
para el baño hasta cremas diarias que potenciarán los efectos de los
ejercicios y te ayudarán a obtener resultados visibles en menos tiempo.
Pregunta en tu tienda de productos de belleza habitual.
Renuncia a la ropa que te obliga a prescindir del sujetador. Siempre que
el cuerpo esté en vertical debes llevar sostén para evitar que los músculos
del pecho se descuelguen.
Utiliza un sujetador deportivo siempre que hagas ejercicio ya que los
sostenes normales no son suficientes cuando se realiza actividad física.
Asegúrate de que usas la talla
correcta de sujetador. La mejor manera de averiguarlo es levantando los
brazos. Si lo haces y la piel del pecho comienza a asomar por debajo de
la prenda, es que necesitas otra talla o modificar la longitud de los
tirantes.
Olvídate de los sujetadores con relleno o reduce su uso al mínimo
porque no dejan que la piel del pecho transpire y evitan su adecuada
oxigenación.
EJERCICIOS
De pié, de cara contra la pared, tomar distancia con los brazos apoyando
las palmas de las manos. Flexionar los codos de manera que el pecho
toque la pared, sin mover las piernas ni doblar las rodillas. Volver a
la postura vertical y repetir quince veces.
Sentadas (preferentemente en el borde de una silla) flexionar los brazos
a la altura del pecho de manera que se junten las puntas de los dedos.
Levantar los codos hasta los hombros y volver a la postura anterior.
Realizar quince repeticiones.
En la misma posición anterior, cruzar las manos para sostener los
antebrazos. Desde allí, presionar los músculos hacia adentro y hacia
afuera con golpes cortos y secos. Repetir quince veces.
Sentada, con la espalda bien derecha, levantar un brazo y estirarlo lo más
que se pueda, mientras el otro, caído a lo largo del cuerpo actúa como
contrapeso. Bajarlo y repetir el ejercicio con el otro, unas quince
veces.
CON
PESAS
Con una pesa en cada mano (u otro peso de 1 kilogramo) llevar ambos
brazos hacia adelante, frente al pecho, sin sobrepasar la altura de los
hombros. Cruzar los brazos uno sobre otro a la altura de la muñeca,
alternando izquierdo sobre derecho y derecho sobre izquierdo. Repetir
unas quince veces
Acostadas boca arriba con las rodillas flexionadas, colocar una pesa en
cada mano. Elevar los brazos en ángulo recto. Flexionando un poco el
codo llevar un brazo hacia atrás hasta tocar el suelo y volver a subir.
Alternar los brazos, repitiendo quince veces con cada uno.
CON
BANDAS ELÁSTICAS
Tomar una banda elástica (si no la tienes puedes comprar un metro de elástico
resistente) y enrollar un tramo en cada mano. Con los brazos flexionados
a la altura del pecho, estirar con toda la fuerza y luego aflojar.
Repetir cincuenta veces.
Sentadas con las piernas levemente flexionadas, sujetar la banda con
las plantas de los pies y cruzarla a la altura de las
"canillas". Tirar hacia atrás con la mayor tensión posible,
abriendo los codos y luego volver a la posición inicial. Realizar un
total de treinta veces.
En la misma postura del ejercicio anterior imitar el movimiento de
remar, unas cincuenta veces.