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¿Te conoces a  a ti mismo?

Raquel Rodríguez de Bujalance

Para conocerse es necesario mirar al interior de uno mismo, lo que resulta siempre una tarea complicada en la que, según los psiquiatras, hay que valorar distintos aspectos para llegar a una verdadera descripción personal. Entre estos aspectos se encuentran la visión personal de uno mismo, la percepción de la  relación con los demás y de la historia personal y, finalmente, como se interpreta la realidad.

- la visión de uno mismo: las personas suelen emplear para definirse criterios psicológicos (abierto, comunicativo, cordial..) o físicos (alto, delgado, con problemas de estómago.. ). Normalmente se priman unos u otros, según lo que piensa que le define mejor.

- la relación con los demás: a veces se establece un mal encuentro interpersonal porque emergen sentimientos de inferioridad e inseguridad, se busca quedar siempre bien, se teme el rechazo o se distorsiona la realidad.

- la visión de la historia personal: hay que hacer un esfuerzo por sacar lo mejor de uno mismo. Cuando el pasado no se supera hay personas que quedan atrapadas en sus mallas negativas, saliendo una y otra vez las heridas al primer plano de la vida. En otras se produce una especie de éxtasis del presente, alargándose y viviendo para el hoy y ahora.

- la interpretación de la realidad: Las personas con una baja autoestima tienden a dejarse llevar por una serie de mecanismos psicológicos a la hora de interpretar. El profesor  E. Rojas destaca los siguientes:

-  Tendencia a la generalización: extraer reglas de las anécdotas, emplear términos definitivos a la hora de valorar. Sucede, por ejemplo, cuando una persona se enfada con alguien del otro sexo y dice ”todos/as son iguales”.

-  Pensamiento dicotómico: binomio extremo de ideas absolutamente irreconciliables. Es el caso de la gente que actúa de forma contraria a su ideología, creencias..

-  Filtrado negativo: centrarse en un aspecto negativo y ser incapaz de ver los positivos. Ocurre cuando somos incapaz de ver las cualidades de una persona solo porque no nos gusta su forma de vestir.

- Autoacusaciones: inculparse de fallos en los que no se tiene la responsabilidad. El caso más extremo es el de las mujeres maltratadas que piensan que son culpables de todos los fallos que les achaca su agresor, y se merecen ser castigadas.

- Personalización: interpretar cualquier queja o comentario como una alusión personal. En el ambiente de trabajo un empleado no puede pensar que el jefe le odia si le pide que mejore su labor.

- Reacción emocional y poco racional: la interpretación de la realidad es sentimental, no argumental. Ocurre mucho en la publicidad, donde se nos cuenta que un alimento es muy suave cuando su valor radica en que tiene muchas vitaminas.

 

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