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Disfrutar
trabajando
- Los jóvenes
han cambiado su escala de valores y se han dado cuenta de que
son más felices si disfrutan con su profesión.
- La llamada
"cultura del pelotazo" no ha dejado pasiva a las
nuevas generaciones, que proponen con fuerza una nueva ética
social.
- Disfrutar
del trabajo y llevarlo a cabo con responsabilidad es una de
las mayores garantías de productividad profesional.
Muchos
jóvenes educados en la cultura del consumismo y la comodidad, no
han escatimado esfuerzos para reaccionar frente a una cultura
donde el dinero fácil, el fraude social y el triunfo a cualquier
precio eran las guías de comportamiento. Ante esto, su respuesta
no se ha hecho esperar: trabajo creativo, libertad y ética son
las características del nuevo profesional.
Ahora
que el famoso yuppie de hace algunos años está caduco,
las nuevas generaciones quieren romper esta vacía tradición
y llenarla de nuevos contenidos. No buscan fórmulas originales
para conseguirlo, pero sí la máxima efectividad. Han cambiado la
escala de valores, se han dado cuenta de que pueden ser felices en
su trabajo y quieren que todos se beneficien de su descubrimiento.
Que prefieren la afectividad al dinero, la espiritualidad a unas
normas sociales sin sentido y el trabajo creativo a una labor que
se mide únicamente en términos monetarios.
Además,
los jóvenes que han entrado en el mundo profesional aseguran que
todo esto se puede hacer realidad y además divertirse. Esta
postura positiva les da fuerza a la hora de ser los primeros en
denunciar los sobornos públicos, el fraude social y todo tipo de
corrupción. Lo de la litrona, las cabezas rapadas y la violencia
callejera, que muchos quieren hacer ver como algo habitual, es un
fenómeno minoritario que no tiene ninguna fuerza frente a una
juventud cada vez más antimilitarista, ecológica, tolerante,
solidaria y defensora de una ética personal y profesional.
LA CREATIVIDAD ES GARANTIA
Sanaya
Roman y Duane Packer, autores del libro "Creating Money",
afirman que cuando uno hace lo que realmente le gusta "el
dinero y la abundancia fluyen libremente". La riqueza que
apuntan estos escritores beneficia sobre todo a los jóvenes que
disfrutan con su trabajo y que tiene claro que esta faceta es una
parte importante pero no única en su vida. Ellos saben que
divertirse con lo que hacen y llevarlo a cabo con responsabilidad
es una garantía de productividad mucho mayor que la que puede
alcanzar el ejecutivo agresivo que lo arriesga todo por ganar más
dinero.
Esta
propuesta es una alternativa a la práctica profesional actual que
bien necesita un relevo por parte de estas nuevas fuerzas. Sin
embargo, la ilusión de progresar en el trabajo no significa que
todo vale para conseguir nuestros objetivos. La capacidad de
esfuerzo proyectada en este ambiente laboral se traduce luego y
con la misma intensidad en la capacidad de disfrute en la vida
personal de cada uno. Está
bien llegar a ser un ídolo de la canción o del fútbol o un gran
ejecutivo y ganar mucho dinero pero si para eso hay que renunciar a la
familia, al tiempo libre, etc a lo mejor no compensa. Mucho menos
el de vivir de los montajes y las exclusivas que son pan para hoy
y hambre para mañana además de suponer el desprestigio social más
absoluto.
OTRA FORMA DE VER LA VIDA
La
cultura del dinero fácil no ha dejado pasivos a los jóvenes tal
y como están demostrando últimamente. Conocedores de cerca de lo
que supone este estilo de vida, ya no quieren ser ni sus
representantes ni mucho menos sus herederos. No les importa tanto
formar parte de un determinada generación, sea cual sea el
atractivo nombre lleve, como sacar adelante este proyecto y manera
de ver la vida.
Antes,
los estudiantes de economía y empresariales querían ser como los
grandes financieros de fortuna fácil y carrera más fulminante
todavía. Sin embargo poco a poco se han cansado de estos ejemplos
y han optado por una vía más gratificante: la recuperación de
aquellos valores que se han ido perdiendo por el camino y que
ahora se revelan como más útiles y necesarios.
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