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Cómo alcanzar la felicidad

Raquel Rodríguez de Bujalance

Resulta frecuente oír hablar de personas que atraviesan por una “crisis”, que se sienten “deprimidas” o presas de “angustia”. Estas palabras tienen un significado preciso en psiquiatría y  todos las empleamos a veces con cierta ligereza, aunque suelen responder  a una situación real, de insatisfacción profunda, cuyas causas no se acaban de ver con claridad.

Los psiquiatras que tratan de reorganizar el proyecto personal del individuo que se ve afectado por una de estas crisis muchas veces tampoco encuentran una salida porque es la ausencia o frustración del “proyecto personal” lo que provoca esa sensación de infelicidad que parece ir apoderándose cada vez de más personas, y que ningún fármaco o consejo es capaz de proporcionar..

“Nos hacemos al compás del tiempo“

“¿Qué es el proyecto personal ?- se pregunta E. Rojas en uno de sus libros-. Es la operación que yo hago con mi vida llevándola hacia delante. Lo que yo quiero que ella sea, los planes que trazo para el día de mañana. Un hombre equilibrado, sano y  maduro es aquel en el cual el presente está empapado de porvenir y el pasado ha sido digerido. Dicho de otro modo: en donde casi todo es futuro. ese futuro es el espacio en donde uno lleva a cabo la realización de su proyecto, en singular.

En este párrafo se advierten ya algunos elementos que permiten aproximarse al nudo de la cuestión: la necesidad de “digerir”, de asimilar el pasado, y de contemplar el presente con vistas al porvenir, de manera que casi todo sea futuro. Cuando se adopta esta actitud, quedan desterradas en el acto posturas tan ineficaces y paralizantes como dedicarse a un continuo “rumiar” el pasado, a lamentar su pérdida, o a “deleitarse con cierta morbosidad en las dificultades presentes".

Amor, trabajo y cultura

Toda persona debe tener un proyecto de vida, en el que mostrará lógicamente un sistema de preferencias, que son las particularidades de ese proyecto, el cual forma una estructura que puede ser representada en un modelo operativo”.

“Todo proyecto personal - continúa el Dr. Rojas - debe contener tres ingredientes: amor, trabajo y cultura. el sentido de la vida se puede sistematizar en esos tres distritos, los cuales tejen el rumbo de la existencia. La felicidad es una dimensión prospectiva que responde a la realización de nuestro proyecto personal”.

Personal, realista y exigente

El proyecto personal - afectivo, profesional y cultural _ debe reunir las siguientes cualidades:

1.-La primera nota es que éste es personal. Es diseñado por mi mismo y responde, por tanto, a unas inquietudes, deseos y aspiraciones particularmente subjetivos que reflejan mi forma de pensar y de entender el mundo que me rodea.

2.-Ha de ser realista y exigente. Debo conocer mis posibilidades y limitaciones, además del perímetro de circunstancias que me rodean. Y debe servir como acicate para ir a más, en esa búsqueda incesante por alcanzar una mayor altura profesional, madurez en la vida afectiva y una densidad cultural adecuada a mis condiciones.

Concreto e ilusionado

3.- Ha de ser concreto, lo más concreto posible. esto significará que debe tener presentes dos aspectos importantes: primero renunciar a la dispersión, no querer tocar demasiadas teclas, pues el pretender estar aquí y allá conduce a una improductividad por demasía; segundo: debo decir que no a muchas invitaciones del exterior, interesantes y sugestivas, pero que de un modo u otro me alejan de la ruta trazada.

4.- Necesita una programación ilusionada. como dice Julián Marías en su “Breve tratado de la ilusión”: lo decisivo en la ilusión es la anticipación, bien porque algo se acerque hasta mí o porque yo salga a su encuentro. Este organigrama general requiere el concurso de buenas dosis de estos tres elementos: orden constancia y disciplina

El imposible necesario

Después de trazar, de una manera clara y precisa, los rasgos que enmarcan a todo verdadero proyecto personal, E. Rojas aborda el tema de esa sed de felicidad que afecta a cada uno de los hombres y que es reveladora de su radical insuficiencia de lo cual resulta que “la felicidad es un imposible necesario”.

“¿Qué es lo que puede realmente colmar esta sed insaciable y esa tendencia incontenible del hombre a ser feliz? La respuesta es el bien. ¿ Qué quiere decir esto? El bien debemos entenderlo aquí como que en él no hay nada que no sea bueno, es decir, que tiene la capacidad de satisfacer por completo y definitivamente la más profunda sed del hombre, porque la felicidad consiste en conocer y amar lo bueno. Amar quiere decir estar junto a aquello que se ama. Por eso no hay felicidad sin amor. No es posible, es un ingrediente indispensable para la felicidad. Pero el amor no es suficiente, sino que requiere su incrustación en el proyecto personal...”.

Dios es el que encauza los afectos, estimula el trabajo y es base de la cultura, esos tres ingredientes que E. Rojas considera imprescindibles a la hora de que cada uno haga su proyecto personal. Es también la fortaleza y el consuelo para superar todas las dificultades que puedan presentarse en la realización diaria de ese proyecto de vida y de futuro, sobre todo en los momentos de dificultad.

La propia realización

“Feliz se siente, a cierta altura de la vida, la persona cuyo  proyecto-realidad es ascendente. Los objetivos propuestos van siendo cumplidos, a pesar de las dificultades - muchas de ellas inesperadas - como se encuentran en tantos recodos del camino . El que me sienta feliz, no implica el cumplimiento de todos mis propósitos de trabajo. Esto es casi una utopía. El hombre es como una sinfonía incompleta, se está siempre haciendo, siempre es superable su actuación, nunca puede decir he alcanzado bastante...Pero es que además la vida es azarosa y puede que mañana cambien el rumbo de los acontecimientos y éstos se tornen difíciles y hagan mi vida casi imposible..

“La competitividad actual en casi todos los planos del mundo laboral es tan alta que si no la sabemos entender bien es probable que termine problematizándose, llenándonos de agresividad y desconfianza. Cuando se van cumpliendo los objetivos profesionales propuestos, con las naturales modificaciones que la vida comporta, es  cuando percibo esa sensación de que estoy realizándome”.

“soy feliz -concluye- cuando mi vocación como hombre -en mi trabajo, en mis afectos y en el plano cultural- se va desarrollando positivamente y en tanto en cuanto he sabido aceptar los cambios, las modificaciones y la acción de tantos aspectos inesperados como han recaído sobre ella“.

La verdadera felicidad

E. Rojas suministra  una serie de puntos de reflexión que pueden ayudar a examinar y corregir las propias actitudes. una breve apostilla debe hacerse, sin embargo, a su afirmación de que “la felicidad consiste en conocer y amar lo bueno”: ese bien capaz de “ satisfacer por completo y definitivamente la más profunda sed del hombre” es -resulta fácil llegar a esta conclusión- Dios, que nunca puede estar ausente de un proyecto personal verdadero y capaz de hacer experimentar esa “expansión y dilatación” gratificante que constituye la felicidad. 

 

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