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Dejar
de fumar: alarga la vida y recupera la belleza
Raquel Rodríguez
de Bujalance
No
hay nada que perjudique tanto a la belleza y vitalidad de la piel
colmo el tabaco
La dependencia del tabaco puede ser tan fuerte como la de la
droga. Cada vez se empieza a fumar en edades más tempranas, lo
que aumenta la peligrosidad de la nicotina.
Está
comprobado que el noventa por ciento de las personas que padece cáncer
de pulmón, han sido grandes fumadores. Esta alta correlación
entre el hecho de fumar y la enfermedad es una de las cosas que más
impacto produce entre os viciosos del tabaco y casi la única razón
que les impulsa a dejar de fumar.
Pero
una cosa es la decisión y otra tener la fuerza de voluntad para
llevarlo a efecto. Por eso se buscan métodos y recetas para no
tenerse que exigir a sí mismo grandes esfuerzos, porque se piensa
que es imposible, sin una ayuda grande, prescindir del tabaco.
¿CUÁNTO
Y CUANDO FUMAS?
Puede ser interesante para
quienes deseen dejar de fumar, conocer primero su grado de
pitillos o de puros que se fuman a lo largo del día y en que
circunstancias. Conviene por otra parte reconocer que fumar cerca
de una cajetilla al día es mucho fumar y que es necesario iniciar
la cura anti-tabaco inmediatamente.
El
tabaco es fundamentalmente una costumbre social, por eso una
primera medida será detectar en qué
momentos se fuma: ¿por la mañana?, ¿durante el trabajo?,
¿cuándo está con los amigos?, ¿después de cada comida?, etc.
Se debe analizar qué pitillos son particularmente deliciosos y
cuales rutinarios, si se fuma sin darse cuenta o plenamente
consciente... Conocido todo
esto, la primera determinación deber ser esta: reducir los
pitillos en una cuarta parte. Eso se logra con bastante facilidad:
basta distanciar un pitillo de otro el tiempo suficiente para
conseguir disminuir el consumo de tabaco en la cantidad prevista.
Algunas personas engañan la espera a base de caramelos, otras
embebiéndose en el trabajo y, algunas, leyendo una novela.
Alcanzar
en una semana la meta fijada sirve, ante todo, para dar ánimo. Es
preciso poner pues, especial empeño en esta batalla inicial.
RESISTE,
QUE PUEDES
Como los buenos deportistas, habrá que continuar el
entrenamiento y reducir la propia
marca, ahora ya en una cifra importante: la mitad. Da muy buen
resultado seguir fumando aquellos pitillos particularmente
disfrutados: los del café, el de antes de irse a dormir, el de
leer el periódico... y exigirse luego no encender ningún otro,
pase lo que pase y cueste lo que cueste. Puede ayudar no llevar
encima ni tabaco ni encendedor, o tenerlo en casa
bajo llave y con algo –una señal de advertencia que
recuerde la decisión tomada. Un truco puede ser poner una nota
encima de la cajetilla que diga: “RESISTE, QUE TU PUEDES”. Esa
llamada a la confianza en uno mismo suele ser muy efectiva
Superada la etapa de la mitad, la batalla está prácticamente
ganada. A continuación, habrá que aprender a prescindir de
alguno de los
pitillos “clave”, empezando por los menos importantes o
suprimiendo la actividad que exige, automáticamente, encender el
pitillo: se puede suprimir el
café y así no sentir la necesidad imperiosa de fumar; o resistir
heroicamente la tentación, pensando que es bueno ejercitarse
en el señorío de la voluntad sobre los deseos o las
costumbres muy
arraigadas.
RECETAS
INFALIBLES
Hay fumadores que
no se fían nada de sí
mismos y prefieren
algún método especial y rápido para abandonar el vicio. Aunque
no hay recetas infalibles, una que parece tener éxito es
esta: una infusión de
serpol, berro, ericimo y fumaria . Para un litro
de agua, veinte gramos de cada una de las hierbas
indicadas. Se deja reposar y se filtra. Puede añadirse azúcar
según el gusto de cada uno. Se toman dos cucharadas
diarias durante el tiempo necesario, hasta que desaparezca
la necesidad de fumar.
TAMBIÉN
LA ACUPUNTURA
Hoy está de moda
la acupuntura. Ha sido
un redescubri- miento de
esta técnica antiquísima, usada
en los países orientales para remedio de todos los males.
No es de extrañar que para curarse de fumar, la acupuntura tenga
un remedio oportuno porque el
método consiste en situar una aguja en los puntos
dónde se acumulan la ansiedad, el dolor etc.
Para
eliminar la dependencia del tabaco las agujas se clavan en la
oreja y se acompaña de estímulos eléctricos
siendo necesarias varias sesiones, algunos requieren más
que otros, según el grado de dependencia y la facilidad para
eliminar las tensiones eléctricas.
DESINTOXICACIÓN
ACELERADA
Muchos
organismos internacionales celebran
jornadas o cursillos para ayudar
a lo fumadores a dejar el tabaco. El curso tienen varias partes:
en la primera se proyectan documentales sobre los peligros del
tabaco y sus efectos nocivos sobre los pulmones. Se trata de
sensibilizar a los
fumadores para que sea cada vez más firme su resolución de dejar
de fumar. A esto se añade un tratamiento médico en el que va
incluida una dieta
determinada, abundante ingestión de líquidos y respiraciones
profundas para lograr limpiar los pulmones de nicotina. La tercera
parte incluye una psicoterapia para
que el individuo logre ciertos recursos mentales para
vencer la ansiedad de fumar cuando se hace más imperiosa.
Quizá el éxito definitivo se consiga con la combinación
de todos ellos. Sin embargo, el refranero popular puede ser el que
ofrece la receta definitiva: “Querer es poder”. Quien
verdaderamente desee dejar de fumar, puede lograrlo. Quizá haya
casos extremos en que se dé un vicio muy arraigado en una
personalidad sin voluntad. Pero, en la mayoría de los caos, una
firme decisión, acompañada de la constancia en el esfuerzo,
logrará el resultado apetecido.
MEDIDAS
PREVENTIVAS
Dice el Dr. japonés Yoshida, que el mejor método para
dejar de fumar es no empezar nunca.
Hacia esa meta van encaminadas las campañas organizadas
por las autoridades sanitarias de los diversos países,
especialmente para combatir el
tabaquismo precoz, pues, como en el caso de las drogas, también
va siendo fumadores los niños de edades más tempranas. Según
las estadísticas, el primer pitillo lo encienden hoy hacia los
diez años muchos chicos y muchas chicas.
Un cigarrillo que no se enciende es haber ganado algo de
libertad. Las campañas sanitarias quieren prevenir a todo el
mundo de los peligros que para la salud supone el hecho
de habituarse al tabaco y de la esclavitud a la que se
someten, puesto que
llega el momento en que no podrán liberarse de fumar, aunque les
gustaría hacerlo.
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