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Belleza sin huellas

La mayoría de la población española tiene por lo menos una cicatriz que afecta a la piel del rostro o del cuerpo. Estas marcas suelen ser provocadas por el acné, una herida, quemadura o una intervención quirúrgica. Además de los tratamientos novedosos que permiten la recuperación celular, varias soluciones más tradicionales han comprobado su eficacia.

 

Hoy se sabe que la alimentación tiene una misión primordial en la textura epidérmica. Se requiere una dieta equilibrada que contiene las cuatro vitaminas necesarias al cuidado de la piel:

 

  • La Vitamina C estimula la producción de colágeno, uno de los elementos más importantes en los procesos de cicatrización.

  • La Vitamina A incrementa la actividad de las enzimas y estimula la división celular de la piel (regeneración de la piel), mejorando la condición de la piel. También normaliza la keratizacion de la piel (renovación celular) y mejora la producción de colágeno.

  • La Vitamina E aumenta la micro-circulación de la piel (el flujo sanguíneo) y asegura la alimentación del tejido para una mejor elasticidad. Sus propiedades anti-inflamatorias ayudan la piel  en su proceso regenerativo natural. Es especialmente útil para reducir las cicatrices después de la cirugía o en los casos de acné.

  • El Pantenol ayuda a que el cuerpo utilice otras vitaminas y mejora la resistencia del cuerpo al estrés.  Acelera la keratizacion de la dermis y aumenta el nivel de humedad en la piel dejando la piel sintiéndose suave y elástica.  Esto es esencial cuando la piel resurge después de tratamientos exfoliadores o láser.  También mejora la regeneración  celular y tiene propiedades anti-inflamatorias.

Estas vitaminas pueden tomarse por vía oral pero existen cremas que las contienen y que permiten una absorción cutánea directa. No obstante, los resultados de estos tratamientos cosméticos dependen de la ubicación de la cicatriz. Las zona del cuello, del hombro o de la espalda presente una tendencia que consiste en desarrollar queloides (tumores fibrosos que se producen por la evolución defectuosa de una cicatriz) que necesitan tratamientos más intensos.

  • Cuando hay aumento de la pigmentación se puede usar cremas despigmentantes que disminuyan esta coloración. Algunas de las cremas blanqueadoras contienen  AHA (ácidos alfa-hidróxidos o ácido glicolico), retinol, hidroquinona u otros ingredientes similares.  La eficacia de estas cremas depende de la concentración del ácido o el retinol.  La mayoría de los cosméticos tienen concentraciones bajas.  Normalmente se necesitan de 4 a 6 semanas para ver el resultado de estos productos.

  • Las exfoliaciones químicas (peels químicos).   Estas exfoliaciones pueden ser hechas con varios productos. El peeling suaviza las manchas castañas y disformes. Pueden ser hechas por un dermatólogo o una esteticista.  Mientras más sea alta la concentración del ácido glicolico más potente es la exfoliación. Cuando se hacen estos tratamientos es necesario protegerse contra el sol.  

  • Cuando hay modificación en el relieve de la piel, también se puede hacer un implante que consiste en la inyección de una sustancia determinada por el dermatólogo. Se procede al relleno, desde las capas profundas de la piel.

  • La terapia con láser es uno de los tratamientos más novedosos. La utilización del láser permite que la hemoglobina absorba la luz  y provoca que los vasos sanguíneos se coagulen. De esta manera el color rojo de la cicatriz se atenúa y disminuye de tamaño.

 

 
 

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