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La
piel del cuerpo
El cuerpo es, la mayoría de las
veces, el gran olvidado de los tratamientos cosméticos: pasa el invierno
escondido sin ninguna atención; durante la primavera recibe una dedicación
apresurada y en verano, se deja tostar al sol.
La piel del cuerpo está menos expuesta que
la del rostro, pero no por eso deja de sufrir las agresiones climáticas
(rayos ultravioleta, viento, frío) y químicas (aguas calcáreas, jabones
demasiado alcalinos), sin contar con los cambios de peso, los embaraz de
las mujeres y
la falta de constancia en los cuidados.
En los últimos años no han dejado de aparecer todo tipo de tratamiento a
cual más novedoso y prometedor pero todos ellos supeditados a
los buenos hábitos de vida y la constancia y regularidad en su
aplicación.
Higiene.
Lavarse proporciona una agradable sensación
física pero además, según los dermatólogos, es la mejor prevención
contra las infecciones de la piel. Las normas de higiene deben ser
inculcadas desde la infancia, para que se conviertan en un hábito natural
el resto de la vida, porque forman parte de la educación y del respeto al
prójimo.
Para limpiar la piel del cuerpo, nada mejor que la ducha; sus grandes
beneficios vienen dados por su movilidad, que produce una estimulación
tonificante para la piel y el sistema sanguíneo. Según la temperatura
del agua, la ducha puede ser estimulante y tonificante (con agua fría) o
relajante y tranquilizante (con agua caliente).
Actualmente hay varios tipos de jabones: sólidos, geles, líquidos,
cremosos, espumosos... El origen de todos está en el jabón clásico,
elaborado con una mezcla de cuerpos grasos y sosa cáustica, que resulta
un tanto desecante. Los primeros jabones modernos incorporan sustancias
suavizantes y nutritivas como el aceite de almendras o la glicerina.
Fabricar un jabón consiste en combinar un cuerpo graso de origen animal o
vegetal (sebo, aceite o grasa), con un alcalino (potasa para los jabones
blandos y sosa para los duros). Esta mezcla se hace en caliente y recibe
el nombre de saponificación.
El jabón tiene un excelente poder limpiador y actúa esencialmente al
entrar en contacto con la epidermis y, en consecuencia, con las impurezas
(células muertas, polvo, sudor o sebo) que la recubren. Un buen jabón
debe ser, al mismo tiempo, detergente, espumoso y puro; el poder espumante
depende de la elección y concentración de los aceites y las grasas.
Los jabones de las líneas de perfume son una auténtica proeza técnica,
porque reproducir exactamente las mismas notas del perfume y que, además,
no se degraden al entrar en contacto con las sustancias jabonosas es
complicado y difícil; como ejemplo la casa Guerlain tardó 10 años en
poder reproducir en un jabón el perfume de "Shalimar". Los más
elaborados son los de Chanel y Guerlain, que contienen alrededor de un 5%
de perfume, cuando lo habitual es el 2 o 3%.
El baño mejora la circulación, aumenta la
transpiración y destensa los músculos. Al contacto con el agua caliente,
los poros se abren y los vasos sanguíneos se dilatan; más receptiva, se
beneficia de los activos tonificantes o relajantes de los aceites
esenciales, unos complejos naturales y volátiles que, al disolverse en el
agua, actúan no sólo por difusión a través de la piel sino también
por inhalación; son más beneficiosos y menos desecantes que las espumas.
El efecto puede ser tónico o relajante, dependiendo de la temperatura, el
tiempo y el producto que se vierta en el agua. Hay que advertir que, por
encima de 40 grados, el baño pierde sus virtudes terapéuticas y sus
beneficios se convierten en perjuicios: la piel se deshidrata, los vasos
sanguíneos superficiales pueden romperse e, incluso, se puede sentir
malestar o mareo.
Existen distintos tipos de baños:
-Baño tonificante. Tres condiciones indispensables: la temperatura no
debe sobrepasar los 35-36 grados, la duración debe tener un máximo de 10
min. y se debe concluir con una ducha fresca. Son indicados para despertar
por la mañana o para estimular por la noche. Los aromas tónicos y
vivificante son la menta, la lavanda, el romero, la salvia y el pino.
-Baño relajante. Es perfecto para la noche, porque descansa las tensiones
del día y favorece el sueño. El agua, a 37-38 grados, calma los nervios,
alivia los dolores musculares y los calambres. Las esencias indicadas son
el eucalipto, la camomila, el tilo, la verbena y la naranja. El tiempo
máximo, 20 min.
-Baño terapéutico. Un producto totalmente natural compuesto únicamente
por sales minerales del mar Muerto (magnesio, potasio, sodio, calcio,
silicio). Sus propiedades terapéuticas están indicadas para afecciones
de la piel (psoriasis), del aparato locomotor o del sistema nervioso.
Tiene efectos antiinflamatorios, antisépticos, sedantes y relajantes. Hay
que estar 30 min. en el baño, a una temperatura de 37-38 grados.
Hidratación.
Desde el punto de vista dermatológico, una
piel hidratada es aquella cuya superficie es lisa, continua, flexible y
satinada; al tacto es suave y, al pellizcarla, se nota que es firme y
elástica. La piel actúa como un termorregulador pero es incapaz de
defenderse de los rigores del clima, por lo que la película
hidrolipídica se altera y el agua de las capas superiores de la epidermis
disminuye. Los síntomas de esta sequedad son visibles e inequívocos;
piel áspera, rugosa, poco flexible, con tendencia a pelarse con un tono
apagado.
La utilización diaria de una hidratante debe ser un hábito ineludible
desde la adolescencia; no sólo contrarrestra la sequedad producida por
causas externas e internas, sino que además restablece la película
protectora de la piel que inevitablemente se pierde en la ducha diaria.
El mejor momento es después de la ducha, cuando la piel está todavía
húmeda y tibia; extendiéndola mediante ligeros masajes ascendentes,
empezando por los pies y subiendo hasta el torso. Estos movimientos
facilitan la microcirculación sanguínea y favorecen la penetración de
los principios activos.
La elección del producto es totalmente personal y la oferta amplia y
variada: cremas, leches, aceites, lociones e, incluso, algún gel: "Gelée
de Soin Hidro-Tonique" de Biotherm.
Firmeza.
La pérdida de firmeza es un reflejo del
envejecimiento, pero no es privativo de la edad madura.
Para conservar la firmeza basta con saber cómo funciona la piel y conocer
los gestos que pueden ayudar a reestructurarla. En primer lugar, la
estimulación mecánica, importantísima e insustituible. Puede provenir
de dos vías: del ejercicio físico, que tonifica la masa muscular bajo la
piel y tensa los tejidos y del masaje, realizando mediante presiones sin
desplazar los tejidos, con la ventaja añadida de aumentar la circulación
sanguínea y linfática.
En una piel joven, la dermis es elástica y turgente, pero con los años
la maquinaria que permite la renovación constante se hace cada vez más
lenta, perdiendo con ello flexibilidad y elasticidad.
Los reafirmantes corporales permiten obtener buenos resultados en la
calidad de la piel siempre que se utilicen regular y constantemente; a
partir de los 30 años, se debe alternar su uso con una hidratante, pero
hay que saber que su efecto reafirmante es tenue.
Los aliados de las cremas hidratantes son los
aparatos de masaje que algunas marcas tienen en el mercado. Potencian la
acción del producto y, aunque su efecto es a nivel de los vasos y de las
células, su acción se transmite en profundidad por medio de las
terminaciones nerviosas cutáneas. Localmente, el masaje favorece la
circulación sanguínea y linfática y, por tanto, acelera la nutrición
de las células.
Adelgazantes.
Son el producto "milagro" por
excelencia: se utilizan dos o tres veces al año, siempre antes del
verano, esperando que ellos solos solucionen los problemas de exceso de
kilos, pero estos no quitan kilos, lo más que hacen es reducir
centímetros. Lo que sí es verdad es que aumentan la firmeza y tonicidad
de la piel y favorecen la circulación sanguínea (con lo que eliminan
mejor las toxinas); al mismo tiempo hidratan, por lo que la piel se vuelve
más lisa y más elástica.
Generalmente, estas cremas contienen sustancias lipo-reductoras destinadas
a convertir las moléculas de grasa en minimoléculas fáciles de
eliminar. La sustancia más utilizada es la cafeína, aunque también se
utilizan activos vegetales (algas, marrón de India, abedul, hiedra)
reconocidos por sus propiedades tonificantes y desinflantes.
Transpiración.
El origen de la secreción del sudor se
encuentran dos tipos de glándulas: ecrinas (pequeñas que permiten la
termorregulación y están presentes desde el nacimiento hasta la muerta)
y apocrinas (más grandes, se localizan en las axilas y su actividad
depende del sistema nervioso y hormonal).
Transpirar es una función natural e indispensable para el organismo,
cumple un papel termorregulador, mantiene el cuerpo a una temperatura
constante, y realiza una función de limpieza al eliminar desechos y
toxinas.
El desodorante es uno de los productos básicos de higiene porque la
limpieza diaria no es suficiente. Actualmente es un mercado muy
desarrollado, con productos variados, sofisticados y capaces de responder
a casi todas las necesidades. Además, todas las líneas de baño y de
perfume tienen también su desodorante, generalmente en spray.
Los desodorantes se agrupan en tres familias, según su forma de proceder
y el momento en que lo hacen: los bactericidas. Aconsejados para
transpiraciones normales, atacan directamente a las bacterias de la
superficie de la piel, impidiendo su degradación; los absorbe-olores.
Indicados para pieles con poca transpiración, absorben los olores en el
momento en que se forman y antes de que se perciban y los
antitranspirantes, recomendados solamente para transpiraciones abundantes,
tienen una fórmula muy sofisticada que regula la transpiración sin
bloquearla.
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