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El cuidado de los pies
El verano es la época del año en la que más mostramos los pies. Ahora nos preocupamos más que nunca de cuidarlos y protegerlos. Los enseñamos y los ven. Han de estar en perfecto estado. Los pies están sometidos a unos 6.000 movimientos diarios, si no están bien cuidados aparecerán secos y agrietados y comenzamos a pisar mal y a tener reflejos de molestias en otras partes del cuerpo. consciente de la relación importante entre la salud del pie y la salud y el bienestar general. Tener en cuenta
Para descongestionar los pies del cansancio diario: Bañarlos cada noche con agua tibia a la que se habrá añadido un puñado de sales de baño, o sal común. Descansar unos minutos con los pies en alto. Sumergirlos alternativamente en agua caliente y fría. Un masaje con una crema hidratante después del baño de pies, es calmante y drenante. Ö Ö Ö Ö Ö Ö
Ö Ö Ö Meter los pies en un recipiente con agua y un puñado de hojas de árnica. Dejar 15 o 20 minutos. Después darles un masaje con aceite de oliva. Mantener los pies durante unos minutos en una infusión de romero. Ö Poner los pies en remojo en agua tibia y unas gotas de esencia de naranjo. Frotar luego con piedra pómez, secar bien y aplicar una crema hidratante rica en germen de trigo. Preparar una pasta con almendras molidas, harina de avena y piel de naranja, masajear con ella los pies, aclarar y secar. Ö Frotarse los pies diariamente con piedra pómez. Ö Ö Ö
Si se tienen las plantas de los pies y los
talones muy resecos, frotarlos con vaselina antes de irse a
acostar y colocarse unos calcetines de algodón mientras se duerme. Ö Andar con los pies desnudos sobre la arena, por el agua o el césped descansa las articulaciones. Ö Para mantener los huesos sanos es necesaria la vitamina D. Tomar baños de sol ya es una fuente de esta vitamina. Pies hinchados La causa puede ser el excesivo calor y un calzado demasiado cerrado, por eso en verano lo mejor es llevar sandalias y que los pies respiren. Ö Hacer un baño de pies cada noche, con agua tibia. Ö Son muy recomendables los baños alternos de agua fría y caliente; su acción relaja, deshincha y estimula la circulación sanguínea. Ö Bañarlos con agua y sal. Ö Friccionarlos con alcohol alcanforado después del baño. Ö
Para
aliviar los pies hinchados introducirlos en agua con un poco de melisa. También
se puede utilizar arcilla verde, en polvo o pasta. Pies ágiles No olvidemos que los pies soportan el peso de todo el cuerpo, lo que obliga a cuidarlos de manera especial. Para que no lleguen a hincharse y por lo tanto poder prevenir la aparición de las temidas varices, realizar este ejercicio con frecuencia: Ö Pies sudorosos Ö Bañarse los pies con una infusión de lavanda y salvia. Ö No cortarlas muy cortas, usar limas de esmeril o cartón. Las limas metálicas deshojan y vuelven frágiles las uñas. Evitar limar los costados. Si las uñas toman un color amarillento existen lacas blanqueadoras y transparentes para cubrirlas. Ö Después de tener los pies en agua caliente y jabonosa unos 10 minutos, cortar las pieles y rascar las durezas de las plantas y de los talones con una herramienta especial para ello. Ö Pasar piedra pómez por las plantas y los talones. Ö Masajear los pies con una crema hidratante. Ö Para embellecer las uñas de los pies, aplicar sobre ellas aguacate machacado junto con yogur. Ö Después del baño, limar las callosidades con una piedra pómez una vez por semana. Tonificar Sentarse en el suelo con la espalda recta, los brazos estirados y las manos apoyadas en el suelo vueltas hacia atrás. Abrir las piernas en forma de V, con los dedos de los pies hacia abajo. Mover éstos arriba y abajo, procurando en todo momento tensar los músculos lo más posible. Hacerlo diez veces seguidas y luego descansar, repetirlo por lo menos dos veces. Cuidado diario Ö Al llegar a casa, sumergirlos en agua templada. Lavarlos cepillando suavemente las uñas. Frotar con piedra pómez cualquier zona de piel endurecida. Utilizar un rascador especial de pies para la eliminación de callosidades y zonas ásperas. Ö Cada semana exfoliar plantas y tobillos con una crema hecha con yogur con un poco de sal. Secar bien los pies, especialmente entre los dedos y aplicar una loción hidratante. Se puede aprovechar para darles un masaje: coger el pie con ambas manos y mover los pulgares en círculos empezando en la punta y retrocediendo hasta el talón. Masajear los dedos uno por uno. Ö Si se tienen callos, verrugas, juanetes, uñeros o cualquier otro problema, acudir al especialista. Ö Andar descalza siempre que se pueda, dejando que los pies tengan un movimiento libre, apoyando bien toda la planta, de talón a punta. Caminar descalza sobre la arena mojada de la playa es muy bueno y contribuye a moldear las pantorrillas y los tobillos. Ö Con el calor, se dilatan las venas y se enquista el líquido intersticial en piernas y pies. Refrescar los pies a base de pediluvios de agua fría, frotarlos con alcohol, ponerlos en alto siempre que se pueda. Ö El zapato ideal debe adaptarse cómodamente alrededor del talón, el empeine y el pulgar. Deben ser de piel para absorber el sudor o de tejidos suaves y transpirables. El mejor tacón es ancho y no más alto de 5 centímetros. Las sandalias para el verano son el mejor calzado. Los zapatos de puntas estrechas generalmente causan de juanetes. Ö La mejor hora de día para comprar unos zapatos es al final de la tarde, ya que es cuando los pies están en su punto más ancho. Ö Es importante utilizar más de un par de zapatos de forma habitual, evitando los tacones altos y las puntas estrechas. Si sólo se usa un par, el calzado no respirará bien y ahogará el pie, lo que provocará sudoración, pudiendo aparecer rozaduras, ampollas u otras alteraciones. Esto puede dar pie a lesiones en las articulaciones superiores del aparato locomotor (rodillas, caderas y columna). La fricción del calzado puede ocasionar también callos. Consejos para el verano Usar siempre zapatillas en los lugares públicos de baño para evitar infecciones por hongos. Si se está cerca del mar, aprovechar para pasear descalza por la arena y cerca de la orilla donde el agua va masajeando los pies mientras se camina. De esta manera se activa la circulación sanguínea, se mejoran problemas de las piernas como puedan ser la pesadez o la celulitis. Antes de ir de excursión estar segura de usar un zapato cómodo, abierto y flexible. Cuando se tengan los pies cansados, ducharlos alternativamente con agua fría y caliente.
Trucos para lucir unos pies perfectos
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