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El poder de los olores

 

Los procesos del olfato y del gusto son complejos y muchas causas pueden dañarlos. Aunque los seres humanos no presentan una dependencia al olfato comparable a la de algunos animales, la pérdida de este sentido puede tener un gran impacto en nuestra vida. Un estudio español intenta descubrir las variables que afectan el olfato humano.

 

Por supuesto nuestra vidas no están guiadas por los olores como ocurre con la de los perros o de los ratones por ejemplo: Sin “nariz” no podrían localizar su comida, reconocer los territorios ni identificar sus padres y compañeros. Pero por lo menos una vez, todos hemos vivido un recuerdo gracias a un olor determinado. A veces sólo los efluvios de un perfume hacen llegar a la memoria una serie de momentos vividos en un pasado lejano. Además numerosos novelistas han descrito esta sensación tan intensa.

Así en En Busca del tiempo perdido”, Marcel Proust revive unos momentos de su pasado por comer una simple magdalena. Aquí se nota la relación entre olfato y gusto. Los botones gustativos sólo proporcionan cuatro sensaciones claras: dulce, salado, agrio y amargo. Los otros sabores provienen del olfato, el aroma de los alimentos flotando hacia arriba por las fosas nasales hasta alcanzar las células presentes en la nariz.

 

También la famosa novela El Perfume de Patrick Süskind cuenta la potencia de los olores. Aunque es difícil tener un olfato tanto desarrollado como el del protagonista, hay olores que pueden provocar sensación de disgusto, pero cuando se produce un desorden grave, se pone en peligro el sistema temprano de aviso, que, entre otras cosas, sirve para descubrir incendios, fugas de gas o comidas caducadas.

La industria de la perfumería y de la cosmética explotan mucho este sentido. Sin explicarlo los consumidores se ven atraídos por una fragancia más que por otra. Las composiciones de los perfumes vuelven reales mezclas químicas cuyas matices consiguen provocar ciertas emociones. No es rara la impresión instintiva de relacionar una persona con su perfume, como si el olor reflejará la personalidad.

 

Nivel de olfato alterado

Generalmente la pérdida del sentido olfativo es el resultado de la congestión nasal. En ocasiones puede indicar la presencia de un trastorno neurológico. A veces resfriados, alergias o fiebre del heno impiden que el aire llegue hasta el área de la nariz donde se encuentran los receptores y, de esta manera, suprimen la posibilidad de oler. También muchos medicamentos pueden cambiar o disminuir la capacidad para detectar los olores.

Un equipo de investigadores del Hospital Clínico de Barcelona y del Hospital Municipal de Badalona estudia por primera vez el nivel de olfato de una población determinada. La hipótesis del trabajo es que existe un porcentaje importante de la población que tiene esta función alterada. El estudio denominado Olfacat intenta determinar si la contaminación o el simple hecho de vivir cerca de la montaña o del mar afecta directamente el olfato. También se analizarán los efectos de la edad, del sexo, de la menstruación o del embarazo de las mujeres.

Explorar los detalles de este sistema parece muy difícil. No existe una escala lineal como métodos de medida. Además nunca se ha desarrollado un vocabulario adecuado para describir las 10.000 olores que el ser humano es capaz de reconocer. El olfato parece inexplicable y queda sin duda un sentido misterioso y poderoso que también aprovecha la industria de la perfumería.

 

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