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PRODIGY
de Helena Rubinstein, tratamiento
antiedad concentrado
El
“clain” de este producto, una crema antiedad dice que “a veces
la ciencia hace prodigios” y después de probarla durante un
tiempo razonable pienso que este
no ha sido uno de sus mejores momentos.

Los
resultados después de esta prueba no justifican ni el nombre ni el
precio.
Es
verdad que usando la crema cada día la piel aparece más unificada,
más hidratada y con mas luz, pero eso mismo sucede con cualquier
crema de farmacia por una décima parte
del precio.
Los
resultados que promete sobre la estructura de la piel, más firme, tónica
y densa, son difíciles de evaluar a simple vista, aunque estamos
seguros de que habrán realizado los tests y análisis pertinentes para poder
afirmarlo.
La textura y el olor que son aspectos que todos podemos apreciar
tampoco han sido muy conseguidos, según mi apreciación
completamente subjetiva.
La
textura, que su prospecto
define como untuosa y densa, resulta excesivamente espesa
y deja una capa
grasienta sobre la piel que tarda en absorberse más de lo deseado.
Nuestro
diagnóstico es el de una crema que defrauda porque, tanto por el
precio como por el nombre, esperas todo lo que promete en su literatura
y las expectativas que no se ven cumplidas.
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