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Actualidad Remedios y soluciones por orden alfabético
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La Aromaterapia, medicina del siglo XXI Aromaterapia es el uso de aceites esenciales con fines medicinales, puede ayudar a curar o sencillamente mejorar la salud, la belleza o el bienestar. Numerosos investigadores la han hecho objeto de sus estudios y cada día ocupa más importante en el mundo de la cosmética y de la medicina La Aromaterapia es en alguna medida la precursora de la farmacia actual. En el antiguo Egipto se utilizaba para desinfectar de habitaciones y para embalsamar las momias. En la antigua Grecia, Hipócrates, padre de la medicina actual, usaba la acción curativa de los vapores perfumados. La destilación de los aceites esenciales es una ciencia milenaria puesta a punto hacía el año 1000 por Avicena, un gran médico árabe. Importada por los cruzados a Europa. El proceso de destilación no ha variado sustancialmente. En 1888, el Instituto Pasteur de París publicó las "investigaciones experimentales sobre la acción antiséptica de las esencias", desde entonces numerosos estudios han validado sus efectos medicinales en distintos ámbitos (antisépticos, tos, dolores, sinusitis, asma, dermatología, problemas digestivos, insomnio, fatiga, heridas, etc. Actualmente existen más de 6000 referencias científicas. Aunque en la Edad Media los boticarios se llamaban aromatherii, el término Aromaterapia fue creado en Francia en 1931 por René Maurice Gattefossé, un farmacéutico de Lyon. ¿Qué son los aceites esenciales? Los aceites esenciales son
componentes oleosos, volátiles y odoríferos producidos por las plantas
aromáticas. De entre 800.000 especies vegetales, tan sólo el 10% son plantas
arómaticas que pueden sintetizar una esencia. Según el tipo de planta, el
aceite esencial se localiza en las flores, las hojas, las semillas, los
frutos o las raíces. La Fitoterapia utiliza la planta completa en pequeñas cantidades (algunos miligramos de la planta en seco) mientras que la aromaterapia utiliza solo los aceites esenciales que se extraen de las mismas. Los aceites esenciales han sido considerados como el "alma", la quintaesencia, de la planta y son compuestos muy poderosos con una importante carga electromagnética que les da su origen solar. Son también los extractos vegetales más concentrados. Para obtener un kilo de aceite son necesarios entre 15 y 12000 kilos, según la planta. Administrados por vía oral no se permite ingerir más que dos gotas por toma. Unos se extraen por destilación y otros por presión y se pueden identificar perfectamente sus componentes, algunos de los cuales llegan a contener cerca de 100 moléculas, aunque la mayor parte de los aceites contienes alrededor de 50 moléculas distintas, lo que explica su polivalencia y que puedan utilizarse, por inhalación, por aplicación en la piel, o por ingestión en dolencias muy distintas. La esencia de Lavanda, por ejemplo, se puede utilizar como anestésico local (reumatismo, dolor de cabeza, etc) o para el tratamiento de quemaduras o estrés. Son captados por la microcirculación sanguínea tras ser absorbidos hacia su órgano diana. Por ejemplo, si aplicamos unas gotas de aceite esencial de eucalipto en la planta del pie, en unos minutos estaremos inhalando el vapor de eucalipto, y su órgano diana, al que dirige, será el pulmón. Existe un control de calidad para los aceites esenciales denominado AEBBD que certifica su especie botánica, el órgano productor y la especificidad bioquímica. Indicaciones: Poseen una potente Acción anti-infeciosa: Antibacteriana el aceite esencial fenol y el monoterpenol Contra las afecciones virales el aceite de Ravensara, el de Niauli, el de Eucalipto y el del árbol del té. Acción Anti-Acaricida y Acarífuga Acción Inmuno-estimulante Acción Sedante en disfunciones del sistema nervioso Acción Anti-inflamatoria y Antiestamínica Acción antiespasmódica Acción Cosmetológica Acción Cicatrizante
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