Llongueras,
lleva proponiendo varios veranos los volúmenes altos, muy
despeinados y ladesigualdad
controlada. Los flequillos también desiguales confieren a la mujer un
rostro aniñado. Para este estilista catalán, pasó el tiempo, en el que
las texturas eran uniformes, los peinados “peinados” y los cortes a
escala. Un corte suyo, indica, se base en la despreocupación por el
peinado. Su peine, asegura, son los dedos. La luz del verano está en los
tonos que dan color, a los estilos rubios, con matices dorados; a veces
van mezclados con marrones cálidos, “blended-colors”, en gamas
cobrizas, con toques rubio oro viejo y cobres claros.
Es
impresionante comprobar como no le afecta el paso del tiempo. Hoy la
última moda sigue siendo la propuesta hace tiempo por este genio de la
peluquería