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Me he sometido a una operación del Dr. Mancini de Lipólisis con Láser

 

La liposucción asistida por láser es la última evolución de la liposucción. Las liposucciones nacieron en los años 70 en Italia y Francia para eliminar zonas localizadas de grasa y moldear la silueta con unas cicatrices muy pequeñas.

Unos de los principales defectos de las liposucciones convencionales es la dificultad de corregir los problemas de flacidez de la piel y siempre ha sido una importante limitación en estas intervenciones. Además, la recuperación de las liposucciones solía ser larga y molesta.

Hace pocos años se empezó a experimentar con  láser para obviar estos problemas y hoy se puede afirmar que las liposucciones asistidas por láser son una verdadera revolución en el campo del remodelado corporal.

Yo quería eliminar una gran y flaccida papada que tenía y el Dr. Mancini me dijo, antes de la operación, que:

Esta liposucción produce muy buenos resultados estéticos ya que se puede redefinir la silueta uniformemente y sin ondulaciones y la retracción del colágeno y los efectos de la fibrosis permiten reducir la flacidez cutánea.

También tiene una mejor y más rápida recuperación postoperatoria. El láser reducen la inflamación, los moratones, el dolor y el resultado estético es más rápido. Además, la inflamación desaparece más rápidamente permitiendo una vida normal en pocos días y eliminar la faja compresiva a partir de la semana.

Permiten tratar casi a todos los pacientes y zonas del cuerpo con resultados estéticos espectaculares, con mínimas molestias y una recuperación muy rápida. Se puede redefinir la silueta de forma eficaz, segura y rápida.

¿Cómo se desarrolló en realidad la intervención?

Se trataba de eliminar la grasa de la papada y se utilizó anestesia local con una suave sedación. La anestesia se infiltra, dentro de la capa de grasa de la zona elegida, utilizando unas finas cánulas (2mm.) y para ello se utiliza una mezcla se suero fisiológico (agua) con anestésico local. Esta operación es desagradable y ligeramente dolorosa al introducir las cánulas.

Cuando la zona está completamente anestesiada se trabaja la capa grasa con la fibra óptica del láser (menos de 1 mm. de diámetro) y se trata toda el área deseada.  Al estar consciente resulta tremendamente desagradable, aunque no sientes dolor por estar la zona anestesiada, sientes como que te rebanan por dentro.

Los adipocitos destruidos liberan aceites (colesterol y triglicéridos) que se mezclan con el agua usada para la anestesia. Estos desechos podrían ser absorbidos y eliminados por el organismo, pero crearía una sobrecarga en el hígado y además retrasaría la aparición del resultado estético. Por ello, te los aspiran utilizando una canulita de 3 mm de diámetro. Lo que no impide que muchos de estos líquidos se derramen sobre ti.

Terminada esta última fase y me pusieron un vendaje fuerte sujetando la mandíbula (parecidos a como se dibuja en los comics la inflamación de muelas) en las liposucciones abdominales se pone al paciente una faja compresiva y pasa a una habitación para su recuperación inicial.

La operación resulta mucho más cruenta de lo que te dicen, a mi me ha resultado la operación más traumática de mi vida, quizá porque las demás intervenciones que he tenido han sido con anestesia total y no me he enterado de nada.

Yo pude irme a casa inmediatamente, pero como me habían asegurado que todo iba a ser muy  sencillo, fui la clínica sola conduciendo, y así tuve que regresar, aunque me encontraba francamente mal.

Las primeras 48 horas resultaron tremendamente molestas. Con toda la cara inflamada, dolorida y llena de hematomas. No podía ni hablar.

Además, durante las primeras horas (4-6) el líquido utilizado para la anestesia tiende a salir en forma de una secreción manchada de sangre. Aunque ya me habían advertido de que esto era  inevitable y totalmente normal, resulta un fenómeno muy  desagradable.

A las 48 horas, puedes retirar las vendas para  ducharte y ponerte una crema hidratante. Para luego volver a poner las vendas (o la faja) las 24 horas del día hasta la primera revisión que se realiza a los 7 días. Normalmente, a partir de esta revisión la presión (o la faja) puede ser, progresivamente, eliminada.

Te dicen que durante el postoperatorio los pacientes pueden y tienen que reanudar toda actividad normal, después de 48 horas. Lo que resulta bueno porque ayuda y acelera su recuperación. La realidad es que yo me lo hice un viernes y el lunes, que ya habían pasado, no 48 si no  57 horas, me sentí incapaz de ir a trabajar. La cara como un monstruo y las molestias enormes, a pesar de los antibióticos y los antiinflmatorios. Al día siguiente utilicé un bote entero de maquillaje y me arriesgué a ir, con jersey de cuello alto al trabajo. Todo el mundo me preguntó qué me había pasado  por las lesiones enormes que se podían apreciar.

El resultado dicen que se ve entre los 4 y los 7 días, yo creo que  no se ve hasta tiempo después porque la inflamación no te permite apreciar la pérdida de volumen. Un mes después ya te das cuenta de que ha merecido la pena. Lo fantástico es que mes a a mes el aspecto sigue mejorando, no solo la pérdida de volumen, sino el contorno que aparece perfectamente esculpido, la piel tensada, sin depresiones o hundimientos que se ven en las liposucciones convencionales.

Durante el primer mes hay que evitar el sol directo en las zonas tratadas para evitar manchas en la piel y el calor muy intenso que aumentaría la hinchazón, se puede hacer una vida completamente normal incluyendo la práctica de deportes.

Lo bueno de la liposucción con láser es que puede eliminar cualquier cantidad de grasa y tratar zonas grandes o pequeñas  y el resultado es definitivo. Ahora que han pasado varios meses veo que no solo me ha desaparecido la papada sino que se ha redefinido completamente en óvalo de la cara, lo que me ha rejuvenecido notablemente.  Y creo que, a pesar de que no es tan bonito ni sencillo como lo pintan, merece completamente la pena.

Entrevista al Dr. Mancini

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