Información

 

Botox,  recomendado en estética

El botos se ha convertido en la  la gran solución estética contra las arrugas, también sigue teniendo eficacia para determinados tratamientos hospitalarios. 

El Botox es un nombre comercial para la toxina botulinum A, que ha estado en uso desde 1990. Fue aprobado en diciembre de 1989 para tratar dos patologías del músculo del ojo: tic o contracción incontrolada del músculo del párpado (blepharospasm) y strabismus, y en diciembre de 2000 fue prescrito en el tratamiento contra la distonía cervical, un desorden neurológico del movimiento que causa la rigidez del cuello y las contracciones del hombro.

Actualmente también se emplea en otras afecciones que requieren tratamiento hospitalario, como la hiperhidrodis (sudoración excesiva) y en ciertos casos de estrabismo.

Luces y sombras

Tras su llegada a España, el Botox fue ganando terreno rápidamente en los centros estéticos, donde se aplicaban unas inyecciones y en pocos minutos el rostro quedaba sin arrugas durante un periodo de tres a seis meses.

Esta neurotoxina, que paraliza determinados músculos, ha demostrado su capacidad de borrar, al menos temporalmente, las arrugas de la zona del entrecejo y las de expresión. Sin embargo, la muerte de una paciente en una clínica de belleza ilegal de Madrid creó una importante alarma social que llevó a las autoridades sanitarias a tomar cartas en el asunto. Una de las conclusiones a la que llegaron tras inspecciones sorpresa a estos centros fue la frecuencia con la que se utilizaba la toxina sin la aprobación del Ministerio de Sanidad.

Máxima precaución

Carmen Fernández, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), asegura que “la utilización del botox en manos no profesionales puede acarrear complicaciones”. Además explica que “es un producto seguro, pero se debe manejar con precaución, ya que mal administrado puede provocar que el párpado o el ojo queden caídos”.  De todas formas, estas complicaciones son temporales y el área afectada recupera  la normalidad una vez que la sustancia deja de ejercer efecto.