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El perfume en Egipto |
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El arte de extraer perfumes se practica desde tiempos inmemoriales. Plínio coloca el origen de la perfumería -almizcle, incienso, ámbar, mirra y jazmín- en los países de Oriente (India, Arabia, Islas de Tylos) en el siglo XIII antes de Cristo, aunque se sabe que el incienso se utilizaba 3000 años a.C. ANTIGUO
EGIPTO Aunque
el perfume, en el sentido actual de una solución a base de alcohol, no
existía en el antiguo Egipto, las sustancias aromáticas desempeñaron
un papel esencial en esa gran civilización mediante dos tipos de
preparados: las fumigaciones y el uso de bálsamos y ungüentos. Las
primeras provienen de un método muy simple que consiste en colocar
maderas, especias, frutos o resinas sobre una fuente de calor, dejando
escapar sus aromas. Esta práctica no tardó en ser admitida en todos
los templos en los que, poco a poco, las sustancias en estado bruto
cedieron el sitio a preparados más complicados, como lo atestiguan las
recetas en jeroglíficos halladas en Edfu y en Philae. Así, el kephi
era una preparación célebre cuyos principales ingredientes: mirra,
lentisco, bayas de enebro, granos de alholva. pistacho y chufa, eran
machacados y luego tamizados. El polvillo obtenido se mezclaba con vino
y después con una preparación cocida a base de resma de conífera y
miel. En realidad el Kyphi o Kephri
estaba compuesto por 16 productos aromáticos
según una complicada fórmula y se utilizaba para hacer ofrendas al atardecer al
dios Ra. Para
efectuar las ofrendas, los egipcios disponían de dos clases de
utensilios: una cacerolita de metal que recibía las brasas y un
"brasero de incienso", especie de manga de madera o bronce
terminada por una mano abierta en la que descansaba una copa que contenía
el incienso. |
Respecto
a los ungüentos y los aceites perfumados, se aplicaban sobre una piel
sana o herida según se usaran para fines cosméticos o terapéuticos.
Se desconocía la destilación, y asimismo el alcohol puro, por lo que
se empleaban productos grasos (aceite vegetal, grasa animal) para
absorber los olores de las flores y las resinas. A esta base agregaban
colorantes y productos curativos. Los ungüentos se conservaban en
redomas y vasijas, a menudo de alabastro, o en vasos. También se han
descubierto pequeños frascos de cerámica, piedra o alfarería,
generalmente con formas de animales. Más tarde, aparecieron los frascos
de cristal: cántaros con asas, ánforas, vasos y copas adornados con
filamentos policromados.
Desde el Imperio Antiguo al Imperio Medio, los perfumes se reservaron más bien a usos religiosos: aplicaciones purificadoras, ofrendas a los dioses y culto a los muertos -cuando se abrió la tumba de Tutankhamon en 1922 se encontró un gran número de recipientes que aún expedían un suave aroma al ser abiertos-. Durante el Imperio Nuevo
(1580-1085 a. J. C.) los perfumes también se utilizaron como objeto de
uso profano, aunque solamente los fabricaban los sacerdotes. creaban
fórmulas aromáticas para cada ceremonia, pulverizadas o maceradas
sufrían procesos de varios meses hasta que se obtenía la fragancia
adecuada ya que cada celebración tenía su fragancia
específica. Las mujeres usaban los ungüentos y los aceites
aromáticos para su tocado o como cosmético y eran algo
imprescindibcia que esta civilización concedió al cuidado del cuerpo y a
la estética. En ellos se ve como los egipcios ponían en el agua aceites
mezclados con lima y después del baño se untaban con aceites perfumados
para cuidar la piel. Las damas egipcias de alto estatus llevaban siempre
bolsitos de goma en los rituales
amorosos. Fueron los egipcios los primeros que utilizaron los perfumes para su cuidado personal, hay numerosos relieves y pinturas que muestran el uso de cosméticos, aceites y otros productos perfumados. Los restos arqueológicos egipcios proporcionan una gran documentación sobre la importan -resinas olorosas como aún es costumbre entre los chinos. |