El agua
es el elemento vital de la piel, el que asegura la elasticidad, la
luminosidad, el resplandor, la transparencia y la juventud.
La
hidratación es la palabra clave para una piel sana, pero varía
considerablemente de una persona a otra , dependiendo sobre todo del
medio ambiente en que se desenvuelva, de la edad y del tipo de piel.
La hidratación es el tratamiento adecuado en la juventud, pero llega un
momento en que ésta no es suficiente, la piel necesita también nutrirse,
repararse o luchar contra los efectos del tiempo que hacen su aparición
en forma de arrugas.
Hidratar
Las cremas no sólo ayudan a hidratar sino
también a evitar la evaporación. Los agentes humectantes de
las cremas permiten que la piel se empape de agua y se
rellene, lo que explica la desaparición momentánea de pequeñas arrugas
superficiales y la recuperación de una piel más transparente y luminosa.
Existen hidratantes para cada tipo de piel:
En todos los casos, la elección depende de la afinidad de la
textura con la piel, del gusto personal y de las condiciones ambientales.
Las pieles normales
necesitan una hidratación ligera y libre de grasa, las pieles grasas deben utilizar productos hidratantes
poco grasos y en las pieles mixtas debe aplicarse una hidratación
propia de pieles grasas en la zona T (frente, nariz y barbilla) y
otra para pieles secas aplicada en el resto de la cara y el cuello; y
las pieles secas deben utilizar hidratantes protectores y nutritivos para
compensar a la vez la pérdida de agua y la insuficiencia de grasa.
La deshidratación es un fenómeno que amenaza a todos, cualquiera que sea
la edad y el tipo de piel.
Proteger
A partir de los 25 años, una crema
hidratante no suele ser suficiente para mantener una piel perfectamente
hidratada ya que la epidermis necesita elementos nutritivos que la
hidratante no contiene.
Las cremas protectoras no sólo sirven de barrera de protección
sino también para mejorar la suavidad, elasticidad y firmezade la piel
y por otro, contribuyen a una mejor penetración de las sustancias
activas. Cuanto más rica y nutritiva sea la textura, más grande será su
efecto barrera. Hasta hace poco tiempo las cremas protectoras eran espesas
y grasientas; sin embargo ahora son ligeras y mates y mucho más
eficaces gracias a los ingredientes de última generación, como los
derivados de la silicona, sustancias finas y ligeras crean una película
protectora e invisible sobre la piel.
Regenerar
Las cremas y productos regenerantes se
aplican normalmente durante la noche para reparar la piel de las
agresiones sufridas a lo largo del día, o como un tratamiento de
choque cuando la peil está especialmente dañada, después de una
enfermedad, de unas vacaciones al sol o en la nieve, o en momento de
especial cansancio o estrés..
Existen productos de regeneración en forma suero de composición acuosa,
especialmente rico en principios activos, que produce un resultado rápido
y visible, pero lo más usual es encontrarlo en textura de cremas que ayudan en la
reconstrucción celular, a la vez que calma e hidrata.
Nutrir
La nutrición consiste en
aportar a la piel todos los elementos nutritivos necesarios para su
equilibrio ya que una piel mal nutrida es aquella que carece de la grasa
suficiente en sus células lo que ala hace aparecer con un aspecto seco
y envejecido.
Actualmente las cremas nutritivas han conseguido texturas muy
confortables, densas y ricas pero, al mismo tiempo, ligeras y penetrantes.
Todas llevan los elementos nutritivos que necesita la piel: vitaminas,
aminoácidos, aceites y agua.
|
Antiarrugas
Existen tres clases de factores que
intervienen en la aparición de la arruga: genéticos, fisiológicos
y medio ambientales.
Las arrugas de expresión son pliegues cutáneos ligados al movimiento de
los músculos que aparecen perpendicularmente a la acción de éstos y que
pueden manifestarse antes de los treinta años, mientras que las arrugas
de envejecimiento son debidas al
deterioro del colágeno y la elastina, que antes o después le llegan a
cualquiera. Alrededor de los
cuarenta años la piel empieza a notar la falta de elasticidad, pérdida de
firmeza y un aumento de las arrugas. Es el momento de usar una crema
antiarrugas, y al pasar la frontera de los cincuenta la
renovación celular se vuelve lenta y la epidermis se debilita y la crema
antiarrugas se hace imprescindible..
Mascarillas
Las mascarillas actuales son las descendientes de los ungüentos
arcillosos de las egipcias y las griegas y de las cataplasmas del siglo
pasado. Aunque los ingredientes y las texturas hayan variado con el paso
de los siglos, el fundamento sigue siendo el mismo: la relativa oclusión
que implica toda mascarilla tiene efectos en la vasodilatación, en el
aumento de la temperatura local y en la hidratación de la capa córnea.
Las mascarillas ahora son suaves y relajantes, actúan con
increíble rapidez y sus efectos son inmediatos y visibles. La mayoría
conjuga simultáneamente dos acciones: hidratan y alisan, purifican y
revitalizan, relajan y regeneran.
Tipos de mascarillas:
o Mascarillas hidratantes. Son auténticos refuerzos de hidratación cuyo
efecto se percibe de inmediato: además de dejar la piel más suave y el
tono más luminoso, alisan visualmente las arrugas.
o Mascarillas purificantes. Su función es
limpiar en profundidad (donde no llega el desmaquillante) las células
muertas y las impurezas que apagan el tono de la piel y dificultan la
penetración de los productos de tratamiento.
o Mascarillas relajantes. Relajan el cutis,
alisan las arrugas y tienen un ligero efecto tensor. Son perfectas para
los rostros cansados.
o
Mascarillas reafirmantes. Rellenan la piel
con sustancias nutritivas e hidratantes, por lo que la piel queda más
luminosa y más lisa, y dejan una invisible película tensora que estira
ligeramente los rasgos.
|